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Cómo elegir una agencia Shopify en Barcelona sin tirar el dinero

Las 7 preguntas que hacer a una agencia Shopify en Barcelona antes de firmar, las señales de alarma que descartan a la mayoría y cuánto cuesta.

Aitor Domínguez, fundador de AP AGENCY

Por Aitor Domínguez · Fundador & Growth Lead

· Actualizado · 9 min de lectura

Elegir agencia es una de esas decisiones que se toman con poca información y se pagan durante un año. Esta guía es la que me habría gustado leer antes de trabajar con las primeras: qué preguntar, qué descartar, cuánto cuesta y qué pedir por contrato.

Está escrita desde la experiencia de haber estado en los dos lados, contratando agencias y siendo la agencia contratada, con marcas Shopify de Barcelona. No cubre el caso de quien busca a alguien para montar una tienda desde cero y desaparecer, que es otro problema y más sencillo.

Qué hace exactamente una agencia Shopify, y qué no debería hacer

Empecemos por lo aburrido, porque casi todos los desengaños vienen de una expectativa mal puesta.

El diseño es la capa visible de una agencia Shopify y casi nunca es lo que separa a una marca que crece de una que se estanca. Lo que decide es de dónde viene el tráfico y cuánto cuesta traerlo, cuánta gente vuelve a comprar sin que haya que pagar por ella otra vez, y si la tienda aguanta cuando llega el pico de campaña.

El trabajo real se reparte en tres frentes:

Adquisición. Estructurar Google Ads y Meta Ads por rentabilidad y no por volumen, con el feed de Shopping limpio y el creativo refrescado con regularidad. Aquí la métrica es el coste de adquisición contra tu margen, no el ROAS que sale en el panel de la plataforma.

Retención. Montar en Klaviyo los flujos que convierten a un comprador puntual en uno recurrente. Es la única palanca que rompe la dependencia de seguir comprando tráfico cada mes, y la que casi nadie prioriza porque no se ve tan rápido.

Infraestructura. Tema limpio, Core Web Vitals en verde, integraciones bajo control y monitorización. No es glamuroso y es lo que evita que un Black Friday se convierta en una pérdida.

Lo que no debería hacer una agencia es venderte horas. Si el contrato mide tiempo en lugar de entregables, acabas pagando reuniones. Y tampoco debería tocar tus campañas sin haber visto antes tu margen: sin saber cuánto te cuesta el producto puesto en casa del cliente, cualquier objetivo de ROAS es un número decorativo.

Las 7 preguntas que filtran a la mayoría

Hazlas en la primera llamada, sea con nosotros o con cualquier otra. Se responden en veinte minutos y te ahorran doce meses.

1. ¿Cuántas marcas lleva a la vez la persona que va a tocar mi cuenta?

Es la pregunta que más separa el trabajo bueno del malo, y fíjate en cómo está formulada: no cuántos clientes tiene la agencia, sino cuántos lleva encima la persona concreta que va a ejecutar. Si esa persona gestiona diez cuentas, no está pensando en la tuya, está apagando fuegos.

Pide el número exacto y el nombre. Si en la reunión te presentan a un director de estrategia que después no vas a volver a ver, ya sabes lo que hay.

2. ¿Qué métrica vais a mover y en cuánto tiempo?

Una agencia que no se compromete con una métrica concreta se está reservando la salida. La respuesta correcta suena a coste de adquisición, ROAS, ingresos por email o tasa de conversión, con un plazo asociado. No a impresiones, alcance ni interacciones.

Ojo con el matiz: comprometerse con una métrica no es lo mismo que garantizar un resultado imposible. Quien te garantice una posición concreta en Google o un ROAS antes de haber visto tu cuenta te está mintiendo con confianza.

3. ¿De quién son las cuentas y los datos?

Tuyos, siempre. Google Ads, Meta Business, Klaviyo, GA4 y el propio Shopify tienen que estar a tu nombre, con la agencia invitada como usuario. Si te proponen trabajar dentro de la cuenta paraguas de la agencia, el día que te vayas te quedas sin histórico, sin aprendizaje de las campañas y sin listas.

Esto no se negocia y no cuesta nada. Que alguien se resista es información suficiente.

4. ¿Qué pasa exactamente el mes uno?

Deben poder contarte la primera semana con detalle: qué auditan, qué tocan primero, qué entregan y cuándo. Si la respuesta es genérica, no tienen proceso, tienen improvisación.

Una buena señal es que la agencia quiera empezar mirando y no ejecutando. Cambiar campañas el primer día sin entender la estacionalidad ni el margen es la forma más rápida de romper algo que funcionaba.

5. ¿Puedo ver cómo reportáis a un cliente actual?

Con los datos anonimizados, cualquier agencia seria puede enseñarte su reporting real. Ahí se ve todo: si miden margen o si maquillan con métricas de vanidad, si el informe sirve para decidir algo o es un volcado de números bonito.

Un informe útil cabe en una página y responde a tres preguntas: qué ha pasado, por qué, y qué vamos a hacer la semana que viene.

6. ¿Cuál es la cláusula de salida?

Las permanencias de doce meses en marketing digital son una señal de alarma. Si el trabajo funciona, no hace falta atar al cliente. Pide salida con preaviso de treinta días y, sobre todo, que el contrato diga qué te llevas al salir: accesos, documentación, estructura de campañas y flujos.

7. ¿Trabajáis con competidores míos?

No es descalificante por sí solo, pero tienes derecho a saberlo. Si tu categoría es pequeña, pide exclusividad de nicho por escrito. Si la agencia lleva a tres marcas de tu mismo sector, alguna va a ser la prioritaria y probablemente no seas tú.

Señales de alarma: descarta en cinco minutos

Cuánto cuesta una agencia Shopify en Barcelona en 2026

Es la pregunta que casi ninguna web responde y la primera que hace cualquiera. Estos son los rangos orientativos que vemos al hablar con marcas que están comparando opciones. Varían según el alcance, pero sirven para situarte:

ModeloFee mensualCuándo tiene sentido
Freelance300 a 1.200 €Necesidades puntuales y acotadas
Agencia generalista600 a 1.500 €Cubrir muchos frentes con presupuesto pequeño
Agencia especializada en Shopify1.500 a 4.000 €Marcas que ya facturan y necesitan ejecución experta
Growth partner1.500 a 3.500 €Marcas que quieren un equipo responsable del número final

A cualquiera de estas cifras hay que sumarle la inversión publicitaria, que va directa a Google y Meta y no debería pasar por la agencia.

Dos avisos sobre el precio. El primero: por debajo de los 10.000 € al mes de facturación, el fee de una agencia se come el margen, y casi siempre es mejor invertir ese dinero en producto y en conseguir las primeras ventas. El segundo: el fee más barato suele salir caro, porque el número de horas que alguien puede dedicarte por 600 € al mes no da para conocer tu negocio.

Qué exigir por contrato

Más allá del precio, hay cinco cosas que deberían estar escritas:

Entregables mensuales concretos. No “gestión de campañas”, sino qué se entrega y con qué frecuencia.

Propiedad de cuentas y datos, con el detalle de qué se entrega al terminar.

Métrica objetivo y plazo. Aunque sea una sola.

Preaviso de salida de treinta días, sin penalización.

Confidencialidad y, si aplica, exclusividad de nicho.

Si falta alguna, no es que la agencia sea mala. Es que la relación no está definida, y las relaciones sin definir se rompen en el primer mes malo.

Agencia generalista, agencia Shopify o growth partner

Los tres modelos son legítimos y sirven para cosas distintas.

La agencia generalista cubre muchos frentes a un coste bajo. Funciona cuando necesitas presencia en varios sitios y todavía no tienes volumen para especializarte. El riesgo es que nadie del equipo conozca Shopify a fondo, y los problemas técnicos acaben derivados a un tercero.

La agencia especializada en Shopify domina la plataforma: Liquid, el ecosistema de aplicaciones, el checkout, la parte técnica. Suele cubrir muy bien el producto y quedarse corta en adquisición y retención, que es donde está el dinero cuando la tienda ya funciona.

El growth partner se hace responsable del número final y no de una disciplina suelta. Exige a cambio algo que no todo el mundo quiere dar: acceso a datos de margen y decisiones tomadas conjuntamente. Si lo que buscas es delegar tareas y no discutir, este modelo te va a incomodar.

Nosotros trabajamos así, y por eso decimos que no a la mayoría de proyectos que llegan.

Y si estás en Barcelona

La ventaja real de tener la agencia cerca es poder ver el producto. Entender qué compra exactamente tu cliente y por qué paga lo que paga cambia el creativo, el copy y hasta cómo se organizan las colecciones. Eso se hace mejor en persona, aunque el día a día después sea remoto.

La segunda ventaja es compartir horario. Un problema de un martes se resuelve el martes. Suena básico y es la queja más repetida de quien viene de un equipo deslocalizado.

Dicho esto, tampoco lo sobrevalores. El trabajo bueno se puede hacer en remoto y el malo también se puede hacer a diez minutos de tu oficina.

Cómo trabajamos nosotros

Foco en Shopify, tres marcas nuevas por trimestre y garantía de resultados a 90 días: si no movemos la métrica acordada, trabajamos un mes más sin coste hasta cumplirla. Los accesos son tuyos desde el primer día y la salida es con treinta días de preaviso.

Si quieres el detalle de qué incluye cada pilar y los números de tres casos reales, está en la página de agencia Shopify en Barcelona. Y si prefieres ir al grano, cuéntanos tu proyecto: media hora de conversación para ver si tiene sentido trabajar juntos, y si no lo tiene, te lo decimos igual.

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Sobre el autor

Aitor Domínguez, fundador.

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